Fundador

José María Chueca

José María Chueca Recalde nace en Bilbao el 3 de Mayo de 1921 en el seno de una familia numerosa de tradición, valores y buenas costumbres vascas enraizadas en el cristianismo.

En Bilbao vive su niñez y adolescencia, que se ve truncada personal y familiarmente por la guerra civil española de 1936, cuando sólo contaba con quince años de edad. A partir de entonces y como en el caso de muchas familias españolas, todo cambió drásticamente a un porvenir muy duro que exigiría grandes sacrificios, convicciones firmes y mucha fe.

Al terminar la guerra, se desplaza a Valencia y consigue ser contratado como comercial de algunas empresas. Encara su precaria situación personal empleando sus dotes naturales, sin descanso ni concesión, y con seriedad y honestidad. En esta labor de Agente Comercial se consideraba “un pobre representante”, que llegó a Madrid a finales de los años 40 con muy poco dinero y tuvo la audacia de ponerse a trabajar por su cuenta. Con su elegancia y capacidad de persuasión, obtuvo la representación de las principales industrias del sector del automóvil y empezó a hacer una fortuna con base en las sustanciosas comisiones que percibía como vendedor sin par. En paralelo, poco a poco, llega a adquirir Estampaciones Rubí, industria de estampación de acero en frío situada en Vitoria. Su gran inteligencia natural le lleva también a estar presente con acierto en las inversiones mobiliarias e inmobiliarias.

Al cabo de treinta años, todo este trabajo da como fruto un importante patrimonio materializado en diversos activos seguros y de rentabilidad recurrente. Este aspecto de su vida se vio coronado por el éxito. Pero no fue suficiente para llenar la grandeza de su alma. Además, la muerte de una persona querida le supuso un impacto de impotencia e incomprensión que le sume en un estado de crisis vital. Sale adelante con ayuda de la fe en Jesucristo, a quien buscó por distintos caminos, incluyendo el severo internamiento en el Desierto de las Batuecas con los Padres Carmelitas descalzos y su frecuente trato con las Hermanas Clarisas de Lerma (Burgos), hoy Iesu Communio.

Superada esta “oscura noche espiritual” consolida su gran devoción a la Virgen María y ve con claridad la llamada del Señor. Empieza a hacer oración todos los días, asistir frecuentemente a la Santa Misa, tener dirección espiritual y hacer obras de caridad. Se da cuenta de que su destino era ayudar a los más necesitados de bienes materiales y muy especialmente de bienes espirituales, sobre todo a través de Sacerdotes que quisieran ser santos de verdad. Su gran amor a Nuestro Señor Jesucristo le llevó a dirigirse a EL, al Crucifijo de su despacho, diciéndole que todo el dinero se lo había dado EL y quería devolvérselo. Este deseo lo materializa en la creación de la Fundación Cultura y Asistencia a la que aporta en 1998 las acciones de Estampaciones Rubí S.A.U.

José María fallece en Madrid, el 8 de Marzo de 2009, a la edad de 87 años, y está enterrado en la cripta de la Catedral de la Almudena.